Impulso, desafíos y el rol de las Alianzas Público-Privadas para la innovación en salud Colombia

Impulso, desafíos y el rol de las Alianzas Público-Privadas para la innovación en salud Colombia

En días pasados se llevó a cabo la presentación de la tercera versión del Panorama del Ecosistema de Innovación en Salud en Colombia (PINNOS). En esta ocasión, dicha presentación estuvo acompañada de dos paneles cuyo objetivo se centró en la innovación y las posibilidades de fortalecer las alianzas público-privadas en salud. Cada panel estuvo acompañado por una serie de expertos que lograron establecer la importancia de la innovación en la salud, no sólo centrándose en los pacientes, también en la necesidad de mejorar y fortalecer la relación entre los sectores público y privado para fomentar la comienza más allá de la reforma que está cursando su segundo intento en el Congreso. El objetivo de esta nota es mencionar algunas de las ideas principales abordadas en los dos paneles de discusión.

La innovación en salud es más que un concepto; es un cambio real que transforma la manera en que los pacientes reciben atención y cómo se gestiona el sistema en su conjunto. En Colombia, hemos visto cómo la innovación ha permitido generar unos cambios importantes. Uno de los avances más evidentes ha sido la descentralización de la atención médica, representada en la telemedicina y la telesalud, especialmente durante la pandemia de COVID-19.

Igualmente, y aunque persisten los desafíos, la digitalización del sistema de salud ha facilitado la integración de la información, mejorando la coordinación entre distintos niveles de atención. Los registros electrónicos de salud han permitido que los datos de los pacientes sean accesibles desde cualquier punto del sistema, optimizando los tratamientos y evitando duplicación de servicios.

En cuanto a la sostenibilidad financiera, los modelos de pago por resultados y la introducción de nuevas tecnologías de monitoreo remoto han comenzado a cambiar la manera en que se financian y estructuran los servicios. Esto ha permitido un uso más racional de los recursos, reduciendo los costos asociados a hospitalizaciones innecesarias y promoviendo una atención preventiva y ambulatoria.

La innovación también ha fomentado una mayor colaboración interinstitucional, tanto a nivel nacional como internacional. Las plataformas digitales han permitido que las entidades de salud públicas y privadas trabajen de manera más coordinada, compartiendo datos e implementando mejores prácticas de manera más rápida y eficiente. Asimismo, el sistema de salud colombiano ha mejorado su capacidad para gestionar emergencias de salud pública, como la vacunación masiva y el monitoreo de epidemias, gracias a tecnologías avanzadas que permiten una vigilancia epidemiológica más precisa.

No obstante, y como lo mencionaron los panelistas aún persisten algunos desafíos. Estos desafíos La innovación en salud en Colombia enfrenta diversos desafíos que limitan su desarrollo. Uno de los principales es ver a la salud como un problema de gasto. La salud según el primer panel debe traducirse en inversión. En segundo lugar, otro desafío es responderse a la pregunta para qué se innova, teniendo en cuenta que quienes se dedican a este aspecto buscan el respeto de las reglas de juego, como, la libre competencia, los derechos de autor, así como, la preservación de los ecosistemas, sin que eso no signifique tener en cuenta el cambio

Además, el financiamiento para la investigación y el desarrollo es escaso, y los startups de salud encuentran dificultades para atraer inversiones. La regulación y la burocracia también representan obstáculos, retrasando la adopción de nuevas tecnologías y tratamientos. Asimismo, hay una brecha en la formación de talento especializado en innovación, junto con una limitada interoperabilidad de los sistemas de información en salud. A esto se suma una cultura de resistencia al cambio y una colaboración insuficiente entre los sectores público y privado. Estos desafíos estructurales, junto con una planificación inadecuada y una fragmentación del sistema de salud, dificultan que Colombia aproveche plenamente el potencial de la innovación para mejorar la calidad y el acceso a la atención médica.

Alianzas público-privadas

Como se sabe, las alianzas público-privadas (APP) en el sector salud de Colombia son colaboraciones entre el gobierno y el sector privado. Estas están diseñadas para mejorar la prestación de servicios, promover inversiones y fomentar la innovación. Estas alianzas buscan integrar recursos y conocimientos con el fin de abordar los que podrían clasificarse como desafíos complejos en el sistema de salud.

Uno de los principales beneficios de las APP es la mejora en la atención al paciente, al optimizar servicios y reducir tiempos de espera. Además, facilitan el acceso a financiamiento privado, complementando los recursos públicos y permitiendo el desarrollo de proyectos como hospitales y tecnologías de salud.

Las APP también impulsan la innovación y la transferencia de tecnología, permitiendo la implementación de prácticas del sector privado en el público. Además, se adaptan a las necesidades específicas de comunidades, mejorando la atención en regiones con desigualdades. La eficiencia en la gestión y el fortalecimiento de la infraestructura de salud son otros beneficios importantes, así como la generación de un entorno competitivo que mejora la calidad de los servicios.

No obstante, también persisten algunos retos que mencionaron los panelistas. Estos desafíos están influenciados por factores económicos, regulatorios, políticos y sociales. Uno de los principales retos es la desconfianza mutua entre el sector público y el privado, alimentada por la percepción de intereses contrapuestos. Mientras el sector privado busca la rentabilidad, el sector público se enfoca en la equidad y la cobertura universal, lo que puede generar tensiones en la colaboración.

Otro desafío importante es el marco regulatorio complejo al que se enfrentan las APP en salud. El extenso y, a menudo, burocrático marco legal colombiano puede provocar largos procesos de aprobación y complicaciones contractuales que retrasan la implementación de proyectos. Además, muchas entidades públicas, especialmente a nivel territorial, carecen de la capacidad institucional necesaria para gestionar adecuadamente estas alianzas, lo que puede resultar en una ejecución deficiente.

El financiamiento insuficiente es otro obstáculo significativo. Aunque las APP pueden atraer capital privado, muchas veces es difícil asegurar un financiamiento estable y sostenido a largo plazo. Los inversionistas suelen requerir garantías que el sector público no siempre puede ofrecer, lo que afecta la viabilidad de los proyectos. Asimismo, si no se estructuran adecuadamente, las APP pueden acentuar las desigualdades en el acceso a los servicios de salud, ya que el sector privado tiende a priorizar áreas más rentables, dejando desatendidas a zonas rurales y poblaciones vulnerables.

La gestión del riesgo y la sostenibilidad también presentan desafíos constantes, ya que muchos proyectos no cuentan con una clara asignación de responsabilidades entre los sectores público y privado, afectando su sostenibilidad a largo plazo. La transparencia y la rendición de cuentas son cruciales en la ejecución de las APP, pero la falta de claridad en los contratos y la supervisión deficiente pueden dar lugar a problemas de corrupción o a que los objetivos de los proyectos no se cumplan de manera efectiva.

Finalmente, es fundamental que los modelos de APP se adapten a las necesidades específicas de las regiones donde se implementan, considerando las particularidades locales para evitar la falta de pertinencia o aceptación en las comunidades. En resumen, las APP en salud en Colombia enfrentan desafíos relacionados con la confianza, la regulación, la capacidad institucional, el financiamiento, la equidad, la gestión del riesgo, la transparencia, las diferencias culturales y la evaluación del impacto, lo que requiere un enfoque estratégico y coordinado para maximizar su potencial.

 

Para ver el evento completo: https://www.youtube.com/live/ALM_3kZ1kOU?si=HKKh9T8WZPUb09PS

Para descargar el informe de PINNOS 2024: www.pinnos.co

El nuevo aire de la reforma a la salud: ¿celeridad sin análisis?

El nuevo aire de la reforma a la salud: ¿celeridad sin análisis?

Por: María Margarita Martinez Garbiras

En la última semana hemos visto que en la Comisión Séptima se desbloqueó la discusión de la reforma a la salud. La llegada del nuevo Ministro Guillermo Jaramillo pareció darle un nuevo aire. Así, en menos de cinco días se han aprobado 117 artículos de los 139, e incluso, los reparos de los partidos tradicionales y del partido de la U pasaron a un segundo plano. Igualmente, congelar la discusión durante dos semanas fue un punto acertado por parte de la Comisión Séptima de la Cámara. Por lo tanto, el objetivo de esta nota es describir el nuevo rumbo de la reforma a la salud a través de algunas de las estrategias utilizadas por el gobierno y por el Congreso que demuestran celeridad, pero sin discusiones profundas sobre lo que se está votando.

 

Estrategias del gobierno

El nombramiento de un nuevo Ministro fue acertado. En primer lugar, el nuevo ministro ya había trabajado con el presidente Gustavo Petro cuando éste ejerció como burgomaestre de la capital. Entre 2012 y 2013 fue  secretario de salud para después asumir como secretario de gobierno, por lo tanto, conoce al mandatario y su forma de gobernar, compartiendo, seguramente, la visión del sistema de salud que se quiere implementar. En segundo lugar, en tres ocasiones se desempeñó en el Congreso de la República, primero como Representante (1982-1986) durante un sólo período y como Senador dos veces en diferentes momentos. Por consiguiente, el nuevo ministro conoce cómo funciona el Congreso y lo que conlleva la denominada mecánica legislativa en la cual la negociación es importante. En ese sentido, logró en dos semanas lo que la exministra Carolina Corcho no pudo hacer: poner andar la reforma a la salud. Así, la estrategia del nuevo Ministro se está centrando en hacer ciertas concesiones a las propuestas de los partidos tradicionales y al de la U: administración y gestión de los recursos y el papel o rol de las EPS en la reforma.

Su primera intervención en la Comisión mostró ese tono conciliador cuando se refirió a la autonomía legislativa y la importancia de los consensos para llegar a acuerdos.

 

Estrategias de los representantes

Cabe recordar que durante las semanas posteriores a la radicación de la reforma presentada por el gobierno se observó un clima desfavorable en el legislativo, incluso, se pensó que la reforma terminaría hundiéndose por dos razones: la posición inamovible de la ministra Carolina Corcho y los reparos sobre algunas proposiciones por parte de los partidos tradicionales y el partido de la U. Por lo tanto, los representantes de la bancada de gobierno en la Comisión Séptima de la Cámara también han implementado unas estrategias que hasta la fecha han rendido frutos. Estas estrategias entran en la mecánica propia del legislativo. Así, la primera estrategia fue congelar las discusiones durante casi dos semanas. Esto, ocurrió durante la crisis ministerial. El tiempo les sirvió a las congresistas para idearse ptras estrategias con el fin de destrabar la reforma.

Con el nuevo ministro posicionado las discusiones se reiniciaron. Por lo tanto, con la ponencia positiva aprobada el siguiente paso fue crear una subcomisión o comisión accidentada (segunda estrategia). Esta subcomisión fue propuesta por Alfredo Mondragón representante del Pacto Histórico. El objetivo de esta subcomisión sirvió para estudiar las proposiciones radicadas y reorganizar el texto o la ponencia positiva con el fin de debatirlo. A diferencia de otros momentos, en esta subcomisión se diálogo con los representantes de la Comisión y no con los directivos del partido Liberal, el partido Conservador y el partido de la U. Más sencillo negociar con quienes conforman la comisión y no sobre quiénes han realizado reparos a la misma.

En tercer lugar, como se ha venido observando en los últimos días, la mesa directiva de la Comisión tomó la decisión de votar en grandes bloques el articulado de la reforma, es decir, unificó por grupos los artículos que no tienen proposición. Esto con el fin de generarle celeridad al trámite, pero implica que no necesariamente se discutan a profundidad las propuestas más sensibles, como, por ejemplo, el artículo 123 del proyecto que menciona la responsabilidad del profesional de salud en términos de resultados y no de medios. Igualmente, el artículo 49 el cual menciona cómo sería la transición de las EPS en gestoras de salud y vida. Así mismo, el artículo 66 en el cual se le otorgan nuevas funciones a la ADRES, entre otros.

Frente a este tercer aspecto, algunos representantes de la oposición, que son miembros de la Comisión, sienten que los congresistas de la bancada de gobierno han utilizado la famosa táctica del “pupitrazo”, es decir, aprobar el articulado sin una deliberación real y sin hacer un análisis a profundidad de lo propuesto en cada uno, colando en esas votaciones por bloque los artículos polémicos, algunos de ellos mencionados con anterioridad. E incluso, abriendo la posibilidad para que aparezcan los famosos micos.

Al respecto, vale la pena mencionar que el texto original ha sufrido cambios significativos, incluso, el número de los artículos no es el mismo, con lo cual se hace un llamado para que los congresistas se tomen el tiempo y hagan su trabajo de manera adecuada. Votar las propuestas en bloque puede generar incertidumbre y más si se hace uso de la táctica del pupitrazo, ¿de qué sirve la celeridad si no hay calidad? Como dice el dicho, del afán solo queda el cansancio.