Salud Pública en el Contexto del VIH/SIDA en Colombia: Alerta Epidemiológica ante la Interrupción de Servicios de la Principal IPS Especializada

Salud Pública en el Contexto del VIH/SIDA en Colombia: Alerta Epidemiológica ante la Interrupción de Servicios de la Principal IPS Especializada

JOSE VLADIMIR GUZMAN RIVERA

Candidato a Doctor en Salud Pública, Magister en Epidemiología, Especialista en Gerencia en Salud Ocupacional, Enfermero

El análisis del comportamiento histórico del VIH y de su evolución en Colombia permite dimensionar la magnitud de los retos actuales. Desde 1981, cuando surgieron los primeros casos de inmunodeficiencia en Estados Unidos, hasta hoy, el mundo ha sido testigo de avances científicos y transformaciones sustanciales en los sistemas de salud. Lo que inicio como una enfermedad asociada a alta mortalidad, estigma y desconocimiento, se convirtió progresivamente en una condición crónica manejable gracias al desarrollo del tratamiento antirretroviral en 1987 y, de manera decisiva, con la llegada de la terapia antirretroviral de gran actividad en 1996. Esta transformación constituye uno de los logros más significativos de la medicina moderna.

En Colombia, según el Instituto Nacional de Salud, durante 2024 se notificaron 19.344 casos de personas que viven con VIH (PVV) confirmados por laboratorio, una reducción del 2,5 % frente a los 19.833 registrados en 2023. Sin embargo, esta tendencia no es similar en el territorio nacional: ciudades como Neiva, Cúcuta, Pereira, Ibagué, Valledupar, Bucaramanga y Medellín reportaron incrementos en las notificaciones respecto al año anterior. De acuerdo con estimaciones de ONUSIDA y el Ministerio de Salud, en el país viven alrededor de 185.954 personas con VIH, de las cuales cerca del 70 % conocen su diagnóstico, el 64 % reciben tratamiento antirretroviral y aproximadamente el 57 % logran supresión viral. Aunque estos indicadores reflejan avances, evidencian también una brecha considerable frente a la meta internacional 95-95-95 para 2030. El cual busca que, para esa fecha, el 95% de las personas que viven con el VIH conozcan su estado serológico, el 95% de ellas reciban terapia antirretroviral, y el 95% de las que reciben tratamiento tengan supresión viral.

Los avances terapéuticos han sido determinantes: actualmente existen medicamentos con menor toxicidad y esquemas que facilitan la adherencia y mejoran la calidad de vida. Asimismo, la evidencia científica ha demostrado que una persona con carga viral indetectable no transmite el virus, lo que representa un hito para la reducción del estigma y la prevención. Sin embargo, estos logros dependen de un elemento esencial: la continuidad, oportunidad y calidad de la atención en salud. La interrupción del tratamiento, incluso por lapsos breves, puede revertir años de control clínico y comprometer la salud individual y colectiva.

En este contexto, preocupa de manera particular la posible suspensión de los servicios que la IPS SIES Salud presta a los afiliados de Nueva EPS. La atención especializada para personas que viven con VIH/SIDA no puede ser reemplazada de forma inmediata ni en condiciones equivalentes, y su interrupción implica riesgos clínicos severos: aumento de la carga viral, aparición de resistencias, progresión a SIDA y mayor mortalidad. En pacientes con supresión viral, la suspensión del tratamiento compromete la estabilidad lograda; en quienes inician proceso terapéutico, afecta la etapa crítica de adherencia.

Estas interrupciones también deterioran la confianza en el sistema de salud, incrementan la ansiedad de los pacientes y profundizan las barreras de acceso, especialmente en poblaciones vulnerables. Desde la perspectiva epidemiológica, las consecuencias son aún más graves: el aumento de la carga viral en los pacientes que viven con VIH eleva el riesgo de transmisión y amenaza con hacer retroceder los avances alcanzados durante más de dos décadas. La literatura internacional señala que la discontinuidad del tratamiento antirretroviral, incluso por pocas semanas, puede incrementar la transmisión  entre un 12 % y 15 % en escenarios urbanos de alta prevalencia.

Para el sistema de salud colombiano, la eventual salida de un prestador especializado como SIES Salud generaría una sobrecarga para otras instituciones, afectaría la cadena de suministro de medicamentos y obligaría a un proceso complejo de reasignación de miles de pacientes. Esto suele traducirse en retrasos, pérdida de seguimiento clínico y deterioro de la calidad de la atención. En este marco, la continuidad del tratamiento antirretroviral es un derecho fundamental protegido por el artículo 49 de la Constitución Política, además la Ley Estatutaria 1751 de 2015, regula este derecho, estableciendo que la salud es un derecho fundamental autónomo y que los servicios deben ser garantizados con oportunidad, continuidad, eficacia y calidad.

La experiencia internacional demuestra que los sistemas de salud que han hecho avances sostenidos frente al VIH se caracterizan por modelos de atención integrados, estables y centrados en la persona. Mientras países como Brasil y Argentina operan con provisiones estatales robustas, Colombia continúa dependiendo de modelos fragmentados y de prestadores privados cuya capacidad técnica y financiera es variable. En este escenario, una eventual interrupción de los servicios de SIES Salud no constituiría una reestructuración administrativa, sino un evento de alto impacto clínico y epidemiológico con riesgo de aumentar la morbilidad, la mortalidad, la transmisión del virus y el retroceso en indicadores de salud pública.

El país no puede permitir retrocesos epidemiológicos evitables ni interrupciones en la atención de una condición que requiere continuidad absoluta. Es por esto que desde la academia hacemos un llamado urgente a los tomadores de decisiones del país para que se adopten las medidas necesarias que eviten la interrupción de los servicios prestados por SIES Salud, una situación que podría desencadenar una crisis mayor en el sistema de salud dada la eventual suspensión de una red de atención especializada. Es indispensable fortalecer las políticas públicas, consolidar modelos de atención estables y garantizar que los avances terapéuticos construidos durante cuatro décadas no se vean comprometidos por fallas administrativas o estructurales. En un país donde miles de personas dependen diariamente de la continuidad de su tratamiento.

Informe OCDE 2025.  Análisis del desempeño de los Indicadores de salud en Colombia. (II)

Informe OCDE 2025. Análisis del desempeño de los Indicadores de salud en Colombia. (II)

Continuando con el análisis del informe de la OCDE sobre los sistemas de salud de sus integrantes, que comenzamos hace algunos días con el análisis de los indicadores del Estado de Salud; ahora revisaremos algunos de los indicadores de Determinantes sociales, Factores de Riesgo, Acceso y Calidad de la atención, de Colombia, tomando referencias a otros países con desempeño sobresaliente y a los promedios generales de la OCDE.

Factores de riesgo y determinantes sociales

  • En Colombia, solo el 9,8% de las personas fuma a diario, un poco menos que el promedio de la OCDE, que es 14,8%. No obstante, este promedio es mucho más alto que el de Islandia (5,6%) y Costa Rica (6,2%). También es importante señalar que en Colombia la diferencia entre hombres y mujeres es muy grande. El promedio de fumadores hombres fue de 13,8% y el de mujeres 6,0%. Según el reporte, este dato es de 2019, lo cual también debe tenerse en cuenta al momento de tomar decisiones o diseñar estrategias de intervención.
  • El uso de drogas ilícitas (en general) no tiene dato para Colombia en este reporte. Es importante mencionar que sí hay datos del uso de cocaína y opioides en el último año. Con respecto a cocaína, Colombia presenta un promedio de consumo de 0,62% en población de 15 a 65 años. Este dato es la mitad del promedio OCDE, con 1,3%. El mayor promedio es de Australia con 4,5%. En cuanto a los opioides, el comportamiento del indicador es similar, con un 0,3%, mientras la media de OCDE es 0,7% y el dato más alto es de Estados Unidos, con 3,6%
  • El consumo de alcohol también es menor en Colombia con 4,2 litros por persona al año, frente a 8,5 en promedio en la OCDE. El consumo muestra un aumento en Colombia entre 2013 con un promedio de 3,5 hasta el de 4,2 de 2023. El país con el mayor promedio de los 37 analizados es Rumania con 12,3.
  • Contaminación atmosférica: Los datos OCDE 2025 muestran exposición poblacional a la contaminación por material particulado de 2,5 micras en el aire. En promedio, la gente en los países de la OCDE estuvo expuesta a 11,2 microgramos de partículas finas (PM2.5) por metro cúbico en 2020. Solo Finlandia logró estar por debajo del límite recomendado por la OMS, que es de 5 microgramos por metro cúbico. En cuanto a Colombia, el dato publicado es de 14 microgramos por metro cúbico en 2020, lo que ubica al país por encima del promedio OCDE. India tiene el nivel más alto con 47.
    • De otra parte, se presentaron datos de emisión de gases de efecto invernadero. En este indicador Colombia está dentro de los países con menor aporte de estos contaminantes con 2,8%. Este indicador es el resultado de un modelo que calcula cuántas emisiones se generan por la demanda de servicios de salud, que incluyen las que se producen dentro de los hospitales y clínicas y las que surgen al suministrarles energía, fabricar los insumos que usan y en toda la cadena de suministro. El promedio de OCDE fue: 4,4% y Estados Unidos en el nivel más alto con 6,8%
  • En promedio, el 35% de los adultos en Colombia no hace suficiente actividad física. Este dato es menor en hombres (28%) que en mujeres (41%). El porcentaje promedio es más alto que el de la OCDE (30%). El mejor resultado es de Suecia con 11%.

Acceso, calidad y satisfacción ciudadana

  • El Acceso a los servicios de salud (cobertura de afiliación) en Colombia llega hasta el 99%, que es un punto más alto que el promedio OCDE. En este informe, con datos de 2024, 21 países reportaron cobertura del 100%. El dato más bajo es de México con 78%. Llama la atención que el tercer dato más bajo es de Estados Unidos, con 92%.
  • Sin embargo, la Satisfacción de los usuarios con el servicio en Colombia solo alcanza  a ser del 46% de las personas que opinan que la accesibilidad a la atención es buena, mientras que el promedio de la OCDE es de 67%.
  • La disponibilidad de camas hospitalarias por 1.000 habitantes para Colombia fue de 1,9 en 2023. El promedio OCDE es de 4,2 y el dato más alto es de Corea con 12,6 camas por cada 1.000 habitantes. El resultado más bajo es de México con 1,0.
  • Se presentan porcentajes de niños elegibles que han recibido dos dosis de una vacuna contra el sarampión y tres dosis de la vacuna contra difteria, tétanos y tos ferina, en 2024. El 89% de los niños elegibles fueron vacunados contra DTP en Colombia, cifra inferior al promedio de la OCDE que es 93%. En cuanto a sarampión, Colombia llegó al 86% y el promedio OCDE es de 89%.

Datos no disponibles para Colombia:

La ausencia de algunos datos del país en este reporte es un aspecto para analizar. Sería importante establecer las causas de no contar con estos datos, porque, según se indica, provienen de fuentes oficiales y de estadísticas que deberían estar disponibles para su análisis y para que sirvan de base en la definición de estrategias e intervenciones. A continuación, presentamos un breve listado de algunos datos que no aparecen en el informe, con respecto a los indicadores que previamente se han revisado.

  • No hay datos sobre la frecuencia de uso de vapeadores en población de 15 años o más.
  • No hay datos comparables sobre cuántas personas se consideran obesas.
  • No hay datos comparables disponibles sobre consumo de alcohol en adolescentes.
  • No hay datos disponibles sobre necesidades en salud no atendidas.
  • No hay datos sobre población mayor de 65 años vacunada contra influenza.
  • No hay datos sobre cobertura de tamizaje de cáncer de colon, cervicouterino ni de mamografías.

Análisis y conclusiones.

Colombia presenta una cobertura sanitaria cercana al 99%, pero los resultados en salud siguen rezagados frente al promedio de la OCDE. La satisfacción ciudadana alcanza solo el 46%, frente al 67% en la OCDE. Se recomienda fortalecer la atención primaria, la prevención, la inversión en recursos humanos y la calidad del servicio.

Aunque la cobertura poblacional es muy alta no se traduce en resultados proporcionales en satisfacción ni en los resultados analizados anteriormente, sobre morbilidad y mortalidad.

Los datos sobre algunos factores de riesgo como el consumo de tabaco y alcohol son positivos al compararlos con el resto de los países de la OCDE, pero deben analizarse con mayor profundidad, revisando distribución poblacional, por zonas geográficas y distintos rangos de edad y grupos específicos.  No pueden considerarse un triunfo del sistema ni bajar la guardia en su seguimiento y control.

Algo similar ocurre con la contaminación por material particulado, que no es muy alta al compararla con el resto de los países. Sin embargo, no es de ninguna forma, un resultado positivo y, seguramente si se analiza por regiones y se comparan zonas urbanas e industriales con zonas rurales, los niveles serán preocupantes para los centros con mayor población, lo cual aumenta significativamente la exposición a este contaminante, y a otros no evaluados en este reporte.

La vacunación también debe revisarse con cuidado, porque Colombia históricamente ha tenido niveles muy altos y coberturas útiles en el Programa Ampliado de Inmunizaciones (PAI). Aún así, los datos que muestra la OCDE no reflejan estas tendencias y hacen pensar en que debe mejorar la cobertura de vacunación en el país.

Finalmente, este informe debe considerarse como un insumo útil para su revisión en espacios académicos y del gobierno, de forma tal que sirva para resolver las brechas de información (datos ausentes) y para revisar y fortalecer las intervenciones y las políticas públicas del país en materia de salud y bienestar general. Los datos muestran avances, así como debilidades y grandes oportunidades de mejora para Colombia.

*Fuente principal: OECD Health at a Glance 2025 – Country Notes (Colombia) y OECD Health Statistics 2025.

Innovación en Enfermedades No Transmisibles.

Innovación en Enfermedades No Transmisibles.

Las ENT son las principales causantes de mortalidad en Colombia y en el Mundo. La innovación ofrece nuevas perspectivas y respuestas para enfrentarlas.

En este grupo encontramos las enfermedades cardiovasculares, cáncer, diabetes y enfermedades respiratorias crónicas. A nivel global son las responsables de más de 43 millones de muertes al año. En Colombia el DANE informó que ocurrieron más de 63.000 muertes en 2024, por enfermedades del cardio y  cerebro vasculares.

En América Latina, las ENT constituyen uno de los mayores desafíos para los sistemas de salud. Para enfrentarlas se re requieren recursos adicionales a los disponibles, porque estas enfermedades generan costos muy altos a los sistemas sanitarios y tienen efectos profundos en el crecimiento económico. Según el estudio publicado por el DANE, en 2022 las enfermedades cardiovasculares generaron una pérdida entre el 0,5% y el 1% del PIB del país.

Según un estudio reciente publicado por FIFARMA el impacto socioeconómico de las ENT es muy significativo en las economías de varios países de la región:

País % PIB Monto (USD millones) Enfermedades destacadas
Argentina 6,4 38.200 Cardiovasculares
Brasil 4,1 77.100 Neoplasias
México 3,6 46.700 Diabetes
Colombia 3,1 10.900 Cardiovasculares, Neoplasias,  Diabetes
Chile 4,1 11.700 Neoplasias, Diabetes
Ecuador 3,5 3.600 Diabetes,  Cardiovasculares, Neoplasias
Costa Rica 4 2.800 Diabetes, Cardiovasculares, Neoplasias
Perú 2,5 5.600 Neoplasias

 

Fuente: FIFARMA- WIFOR. Carga socioeconómica de las principales enfermedades en ocho países de América Latina.  (https://fifarma.org/wp-content/uploads/2024/07/TR-EN-ES-SoC-burden-in-Latinoamerica-General-White-paper.-110620241.pdf)

La inversión y la investigación en ENT en el mundo están entre las prioridades de gobiernos y sector privado. De esta forma, ha sido posible desarrollar permanentemente, nuevas estrategias y nuevos medicamentos y dispositivos para intervenir desde la prevención hasta la rehabilitación y el cuidado paliativo. Todo ello acompañado de grandes apuestas económicas en la investigación básica biomédica y en la farmacéutica.

Así mismo, se han desarrollado acciones exitosas de salud pública, que incluyen la promoción de Ambientes libres de humo, el desarrollo de etiquetado nutricional frontal y campañas de información y comunicación del riesgo, que han mostrado resultados positivos en varios países.

Todo lo anterior, acompañado por políticas de fomento al consumo de alimentos saludables, especialmente en niños, niñas y jóvenes, y restricciones a la publicidad de tabaco y alcohol  están siendo implementadas con éxito en muchos países del mundo, incluyendo algunos en América Latina.

Las ENT, además, tienen relación directa con la salud mental y actualmente se desarrollan enfoques de atención primaria, que integran las intervenciones también en este campo, para lograr mejores resultados.

Nuevas tecnologías para las ENT.

Múltiples soluciones basadas en inteligencia artificial apoyan actualmente la vigilancia epidemiológica para detectar amenazas sanitarias, incluyendo ENT, de forma más rápida y precisa. Junto con estas nuevas estrategias, la utilización cada vez mayor de dispositivos personalizados para el monitoreo de hábitos que se potencializan con el manejo y análisis de grandes bases de datos; constituyen avances importantes en el enfoque y tratamiento de las ENT.

También es importante destacar los avances en salud digital, que han ampliado la cobertura y el acceso en zonas rurales y en zonas urbanas periféricas con déficit en la prestación de servicios de atención primaria. Con ello se ha ampliado el acceso a pruebas diagnósticas para el cáncer, mejorando la oportunidad en la identificación de la enfermedad en etapas tempranas.

Nuestros invitados a este nuevo episodio de Territorios de Innovación en salud, la doctora Diana Marcela Forero, experta en salud pública y el doctor Wilson Cubides Martínez, conocedor en profundidad de la problemática del cáncer en nuestro país, nos aportan valiosos conceptos y sus conocimientos en el campo de la prevención, haciendo énfasis en la necesidad de un trabajo colaborativo intersectorial, que fortalezca las estrategias preventivas y aproveche las nuevas tecnologías para mejorar la identificación temprana y la gestión global del riesgo para las ENT. Ambos reconocen los grandes avances de nuestro país en prevención y tratamiento y los aportes de los emprendedores y de la industria para enfrentar el aumento y el gran impacto de estas enfermedades.

De esta forma les invitamos a escuchar este nuevo episodio de Territorios de Innovación en Salud.

Bienvenidos.

Informe OCDE 2025. Análisis del desempeño de los Indicadores de salud en Colombia.

Informe OCDE 2025. Análisis del desempeño de los Indicadores de salud en Colombia.

El 13 de noviembre pasado la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) publicó su informe sobre el desempeño de los sistemas de salud de los países miembros. Este reporte se construye a partir de fuentes de información oficial y permite establecer una perspectiva general de los sistemas sanitarios, así como comparaciones entre países y con respecto al promedio de toda la organización.

A continuación, presentamos un análisis de algunos aspectos muy relevantes del informe en su versión 2025, con énfasis en Colombia y en comparación con los resultados medios de la OCDE, así como con algunos países que muestran cifras de interés y de referencia en cada indicador.

Resumen del informe OCDE

El Panorama de la Salud (Health at a Glance) se construye mediante una selección de indicadores específicos sobre varios aspectos de salud pública y desempeño de los sistemas de salud. Estos indicadores se evalúan por cada país miembro de la OCDE, e incluyen los socios estratégicos y los países candidatos a adhesión. Los análisis que presenta el reporte y los datos se obtienen de estadísticas nacionales oficiales más recientes y comparables junto con otras fuentes complementarias.

Según se ha publicado, en la versión 2025, los indicadores elegidos se analizaron para presentar diferencias entre países y a lo largo del tiempo, en cuanto a las siguientes categorías:

  • Estado de salud,
  • Determinantes Sociales,
  • Factores de riesgo,
  • Acceso y calidad de la atención,
  • Gasto sanitario y
  • Recursos del sistema de salud.

El reporte contiene un capítulo especial enfocado a analizar y comparar condiciones de género y salud.

En esta nota vamos a analizar los indicadores de Estado de salud y de esperanza de vida del país, con respecto a los promedios de la OCDE.

Estado de salud y esperanza de vida

  • Esperanza de vida al nacer: Colombia presenta un promedio de 77,5 años frente a los 81 años de promedio de la OCDE, lo cual es un resultado negativo ante este grupo de países. Este dato, que es de 2023, es 3,2 años más alto para Colombia con respecto al de hace 10 años, lo cual indica un incremento cercano al 4% en este periodo. Los países con mejor resultado son Suiza, Japón y España; todos por encima de 84 años en promedio.
  • Mortalidad evitable: Este indicador se divide en dos indicadores: Mortalidad Prevenible y Mortalidad Tratable. Colombia tiene resultados deficientes y peores que el promedio de la OCDE en ambos. De una parte, en Mortalidad Prevenible tiene 304 muertes por 100.000 habitantes y, de otra parte, en Mortalidad Tratable en el país tiene un promedio de 115 muertes por 100.000 habitantes. Ambos datos corresponden al año 2024. Cuando se acumulan para construir el indicador de Mortalidad Evitable, Colombia queda en último lugar con 419 muertes por 100.000 habitantes, muy por encima del promedio OCDE que es de  222. El mejor desempeño lo tiene Suiza con 114 muertes por 100.000 habitantes, casi la mitad de Colombia.

Según el informe, la Mortalidad Prevenible se refiere a enfermedades infecciosas y lesiones, entre otras afecciones asociadas con factores de riesgo como el consumo de tabaco, vinculado a cánceres y enfermedades cardiovasculares; mientras que la Mortalidad Tratable incluye enfermedades circulatorias, como infarto cardiaco y accidente cerebrovascular, y condiciones metabólicas como diabetes y cáncer.

  • Mortalidad infantil: 16,8 por 1.000 nacidos vivos (dato de 2021) que también es uno de los más elevados del conjunto de países. Frente al promedio OCDE que fue 4,0, es uno de los datos más preocupantes, a pesar de que la tendencia ha sido positiva en el país, que logró una reducción de 20,7 en 2013 al 16,8 de 2021. Los mejores resultados son de Japón y Finlandia con 1,8 y 1,9 respectivamente.
  • Mortalidad materna: Colombia muestra una reducción del indicador entre el periodo de 2011 a 2013 y el periodo más reciente de 2021 a 2023. En el primero el promedio del indicador fue 63,3 muertes por 100.000 nacidos vivos y en el segundo el promedio fue de 59,9 por 100.000 nacidos vivos. Este es un avance de 3,4 en el indicador, que, en todo caso, resulta insuficiente al compararlo con los demás países de la OCDE. Colombia tiene el segundo dato más alto, superada solo por Perú y lejos del promedio OCDE que fue: 10,3. El mejor desempeño es de Islandia e Irlanda ambos con 0,0 muertes en el periodo de 2021 a 2023.
  • Cáncer: El informe muestra que Colombia tiene niveles relativamente bajos de incidencia y mortalidad por cáncer, en comparación con los demás países y con el promedio OCDE. Para 2022 la incidencia en el país fue: 178 por 100.000 habitantes, la sexta más baja de los 38 países (promedio OCDE: 291). En cuanto a la mortalidad, el comportamiento del indicador es similar, siendo el octavo más bajo del grupo de países, con 163 casos por 100.000 habitantes, frente a 191 del promedio OCDE, en el mismo año 2022.
  • Salud mental: Si bien el informe presenta varios indicadores de salud mental, algunos de ellos provienen de encuestas poblacionales y no todos los países cuentan con datos de estas encuestas. Este es el caso de Colombia, del que no se dispone de información para los indicadores de autorreporte del estado de salud. No obstante, existe el indicador de suicidios que también es analizado y comparado con los demás países y con el promedio OCDE. Colombia tiene un nivel bajo de suicidios con una tasa estandarizada por edad de 6,2 por 100.000 habitantes, frente al promedio OCDE que fue de:10,7. En Colombia llama la atención la gran diferencia de tasas de suicidio entre hombres y mujeres porque para los hombres fue de 10,8 frente a 2,1 de las mujeres. Esta diferencia se mantiene en todos los países, aunque no es tan amplia en algunos de ellos ni en el promedio general  que fue de 5,0 para mujeres frente a 17,2 para hombres.

Al analizar este primer grupo de indicadores se pueden extraer algunas conclusiones:

1) Esperanza de vida

  • Brecha negativa frente a la OCDE (77,5 vs 81 años).
  • Tendencia nacional al alza: +3,2 años en una década (~4%), lo que indica progreso sostenido, pero insuficiente para converger con el promedio OCDE.

2) Mortalidad evitable

  • Colombia queda última en el agregado (419/100.000), y por encima del promedio OCDE (222).
    • Prevenible (304/100.000): sugiere déficits en prevención y control de riesgos (infecciosas, lesiones, tabaco, etc.).
    • Tratable (115/100.000): señala brechas en diagnóstico oportuno y calidad de la atención.
  • Implica que el acceso nominal no está logrando traducción efectiva en resultados (fallas en continuidad, oportunidad y resolutividad, especialmente en redes de urgencias y crónicas).

3) Mortalidad infantil (MI)

  • 16,8 por 1.000 NV (2021) frente a 4,0 OCDE: rezago importante pese a la reducción desde 2013.
  • Apunta a cuellos de botella en periodo perinatal y neonatal (control prenatal, parto seguro, RCP neonatal).

4) Mortalidad materna (MM)

  • Descenso leve (63,3 → 59,9 por 100.000 NV), pero segundo dato más alto del conjunto y muy lejos del promedio OCDE (10,3).
  • Sugiere brechas en urgencias obstétricas, referencia y contrarreferencia, transporte sanitario y calidad del parto y posparto.

5) Cáncer

  • Incidencia (178) y mortalidad (163) por 100.000 en 2022 menores al promedio OCDE (291 y 191).
  • Posible subregistro (p. ej., tamizajes, oportunidad diagnóstica). El buen resultado podría combinar menor incidencia real con diagnóstico tardío

6) Salud mental

  • Tasa de suicidio baja (6,2/100.000) vs OCDE (10,7), pero brecha de género marcada (H: 10,8 vs M: 2,1).
  • Falta de indicadores de autorreporte limita la lectura integral.

Conclusiones

  1. Cobertura ≠ resultados: el país ha avanzado en cobertura y ganado años de vida, pero no se transforma ese acceso en reducción de mortalidad evitable, especialmente en prevenible (riesgos, lesiones, infecciosas) y en tratable (IAM, ACV, diabetes, cáncer).
  2. Nudos críticos materno‑infantiles: Mortalidad Infantil y Mortalidad Materna son los rezagos más notorios frente a OCDE, concentrando pérdidas de AVPP (años de vida potencialmente perdidos) en etapas sensibles del curso de vida.
  3. Enfermedades crónicas y urgencias tiempo‑dependientes: las cifras evidencian brechas en la cadena de valor clínica (detección, adherencia, continuidad, traslado y respuesta hospitalaria).
  4. Datos de Cáncer aparentemente favorables, deben ser analizados con prudencia. Conviene triangular con registros poblacionales, tamizajes y estadios al diagnóstico para evitar falsas lecturas optimistas por subregistro.
  5. Salud mental: baja mortalidad por suicidio es positiva, pero la diferencia por sexo exige intervenciones focalizadas en hombres y vigilancia de otras métricas (intentos, consumo problemático, violencia).
  6. Gestión basada en datos: la ausencia de algunos indicadores (autorreporte, y encuestas poblacionales masivas) obstaculiza la evaluación y el pilotaje fino de políticas.

Este informe aporta información muy valiosa para entender la situación actual de salud en el país y ver el comportamiento de un grupo de países comparables, aunque en mejor situación que Colombia, dado que son los de mayor desarrollo social y económico en el mundo. Es fundamental analizar cada dato teniendo en cuenta su temporalidad para comprender las tendencias y los rezagos de información que todavía se presentan. Queda, sin dudas, mucho esfuerzo por hacer para avanzar hacia los niveles de los países que lideran en estos indicadores.

Próximamente continuaremos con el análisis de este interesante reporte, revisando otro grupo de indicadores y cómo está Colombia frente los referentes internacionales en salud.

*Fuente principal: OECD Health at a Glance 2025 – Country Notes (Colombia) y OECD Health Statistics 2025.

Innovación para entender y reducir las brechas que generan la diversidad territorial y regional del país y las respuestas del sistema de salud.

Innovación para entender y reducir las brechas que generan la diversidad territorial y regional del país y las respuestas del sistema de salud.

En todos los diagnósticos que se han hecho de la situación del sistema de salud, uno de los aspectos críticos es la gran diferencia que existe entre las zonas rurales y urbanas del país, en todo lo que se refiere a infraestructura, acceso y disponibilidad de servicios básicos, incluyendo la conectividad y las telecomunicaciones.

De no superarse esta desigualdad tan marcada, es poco probable que los avances en la gestión del territorio se consigan en el corto y mediano plazo y que estos dinamicen los cambios que necesita la comunidad.

La gestión territorial de la salud en Colombia ha experimentado transformaciones significativas en las últimas décadas, impulsadas por la necesidad de mejorar la eficiencia, la equidad y la calidad en la prestación de servicios. El Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), establecido mediante la Ley 100 de 1993, ha sido el marco normativo que ha permitido la implementación de estrategias innovadoras para abordar las necesidades de salud en diferentes regiones del país. Estas estrategias se han enfocado en la optimización de recursos, la integración de tecnologías y la promoción de la participación comunitaria.

Según datos publicados recientemente, la cobertura de servicios de salud digital en zonas rurales es menor al 1%, particularmente en telemedicina, atención en salud mental y pruebas diagnósticas como la mamografía. En el 10% de los municipios del país hay sólo un médico y un 37% de los municipios de las zonas rurales tiene una cobertura de internet menor al 1%.

En opinión de uno de los expertos invitados a este episodio de Territorios de Innovación en Salud, Álvaro Puerto Valencia, presidente y cofundador de SIES Salud. Administrador de empresas, especialista en marketing de servicios y finanzas corporativas, MBA en administración de empresas; para avanzar en una gestión territorial eficaz debe existir un proceso de caracterización de la población, que permita mapear la oferta y la demanda de servicios, esto es, la disponibilidad tanto de infraestructuras como de profesionales, para que los datos se puedan correlacionar y encontrar donde están las mayores necesidades. Para ello se debe utilizar la tecnología disponible en este momento. Es clave poder interconectar todos los datos que se tienen desde distintas entidades públicas y privadas.

Así mismo, el doctor Luis Fernando Gutiérrez, Profesor Titular en la Facultad de Medicina y director del Doctorado en salud pública de la Universidad El Bosque; plantea además que, todavía existe mucha fragmentación en los sistemas de salud, especialmente en zonas rurales y dispersas. Al mismo tiempo, los servicios de salud en las áreas urbanas de mayor población como las  localidades Kennedy, Bosa y Ciudad Bolívar, en Bogotá, tienen alta saturación y déficit de oferta de prestadores de servicios; lo cual profundiza las brechas en acceso, calidad y equidad en la atención sanitaria.

En el país existe un marco regulatorio, con el decreto 0351 del 27 de marzo de 2025, por el cual se adopta el adopta el Plan Nacional de Salud Rural (PNSR). Esta es una política pública orientada a lograr la transformación de la atención de la salud en las zonas rurales y rurales dispersas del país. No obstante, los desafíos de la atención y el fortalecimiento de capacidades todavía están lejos de resolverse y se requiere un trabajo coordinado y continuado, que permita avanzar de forma sistemática, para que no continúen estas profundas diferencias entre grandes ciudades y municipios más pequeños.

Tales desafíos se están hoy enfrentando con ayuda de las nuevas tecnologías. La integración herramientas novedosas en las redes de servicios de salud será un factor clave para mejorar la eficiencia y la calidad de la atención en Colombia. La telemedicina, por ejemplo, será una de las opciones para superar las barreras geográficas y llevar servicios de salud especializados a zonas remotas. El desarrollo tecnológico continuará, de esta forma, transformando la prestación de servicios de salud, permitiendo una mayor conectividad y acceso a información en tiempo real.

De esta forma les invitamos a este nuevo episodio de Territorios de Innovación en salud, en el que trataremos a fondo los aspectos centrales de las redes de servicios de salud y cómo constituyen una respuesta eficaz para superar brechas y lograr mayor accesibilidad e integralidad en los servicios. Escucha el podcast completo aquí

Mensaje de Urgencia: última opción del gobierno.

Mensaje de Urgencia: última opción del gobierno.

El gobierno presiona al congreso, ante la inminente caída de la reforma a la salud.

A pocas semanas de finalizar el 2025, el gobierno intenta jugar su última carta para evitar el derrumbe de su proyecto de reforma estructural al sistema de salud. Algunos días atrás, la Comisión Séptima del Senado había decidido no continuar con el debate de los proyectos de reforma, hasta no resolver las dudas que existen sobre la financiación del modelo de atención que ha venido impulsando el gobierno, por distintos mecanismos.

De esta manera, no habría discusión de la reforma hasta no concluir la discusión de la Ley de Financiamiento de la que dependen, en gran medida, los recursos necesarios para sufragar los nuevos gastos del modelo preventivo, predictivo y resolutivo; así como de otras disposiciones incluidas en el proyecto de Ley.

La decisión de esta Comisión implica congelar la discusión de los tres proyectos: el de archivo presentado por la oposición, que por reglamento debería debatirse y votarse en primer lugar, el proyecto del gobierno que mantiene la mayor parte de sus propuestas ya rechazadas en la legislatura pasada y el proyecto alternativo que recoge algunas ideas del gobierno, pero con diferencias.

Sin haberse resuelto de ninguna manera la apremiante  crisis financiera   que sufre el sistema ni la larga lista de deficiencias en la calidad y la oportunidad del servicio, el gobierno lo que ha hecho es enviarle al Congreso un mensaje de urgencia, para que la Comisión priorice la discusión de la reforma a la salud, antes que cualquier otro proyecto de Ley.

En la práctica este mensaje, legalmente, obliga a que se haga el debate del proyecto, pero de ninguna forma, garantiza que el resultado sea favorable para los intereses del gobierno. Como ya se ha explicado, existen al menos tres propuestas y de ellas, la primera que deberá decidirse mediante votación en la Comisión es la de archivo, que, en caso de ser votada mayoritariamente, dejará anuladas las demás propuestas.

Casi al mismo tiempo el Decreto 0858 del 30 de julio de este año, mediante el cual el Ministerio definió el nuevo modelo de atención, enfrenta una suspensión temporal por parte del Consejo de Estado. Lo anterior deja en un limbo su aplicación que ya estaba en curso en el país, dejando más incertidumbres en los administradores de planes de beneficios y en los prestadores de servicios de salud. Esto por no mencionar a los más afectados con toda la confusión, que son los pacientes y sus familias.

Esta decisión del Consejo de Estado se fundamenta en algo que ya se había advertido en múltiples análisis: la posible extralimitación del gobierno al intentar reformar el sistema de salud mediante un decreto, lo cual hace parte de las competencias directas del poder Legislativo y que, justamente, es lo que se debate en los proyectos de Ley que se tramitan según lo reglamentario, actualmente.

El Consejo de Estado consideró que el gobierno traspasó estos límites y que, en el Decreto introdujo modificaciones a aspectos estructurales del sistema de salud, que solo pueden ser reformados mediante una nueva Ley. Algunos de estos elementos incluidos en el decreto son :

  • Cambios en las competencias de las Entidades Territoriales, con respecto a su rol en el sistema de salud, asignándoles nuevas responsabilidades e incluso funciones que estarían por fuera de lo dispuesto en las leyes vigentes.
  • Cambios en las responsabilidades y competencias de las EPS, que siguen estando activas y cobijadas por la Ley 100 y demás normas en vigor. El Decreto modificaba sus funciones en temas como la contratación de IPS y la conformación de RIISS.
  • Cambios a la red de prestación de servicios, que implican justamente una transformación en la gobernanza del sistema y en la dirección del aseguramiento y la prestación del servicio.
  • Cambios en la operación diaria del sistema, vinculada con resoluciones adicionales que el mismo Ministerio ha emitido como la que organiza regiones funcionales (Resolución 1789 de 2025) y la conformación de equipos básicos de salud, que ha sido una de las banderas de este gobierno en los últimos 3 años.

En síntesis, la reforma clave para el gobierno en esta legislatura no ha avanzado y es casi inminente su fracaso, nuevamente, debido a la incapacidad de recoger las múltiples voces de los actores del sistema y de configurar un proyecto de ley verdaderamente concertado que se enfocara en los problemas del sistema de salud y en superar los desafíos superiores de salud pública como el aumento de la morbimortalidad por Enfermedades No Transmisibles, el Envejecimiento Poblacional, la desfinanciación acumulada por insuficiencia de recursos, la inestabilidad en la dispensación de medicamentos y el debilitamiento de las redes de atención; entre otros.

A pocos meses de finalizar el periodo presidencial actual, el llamado será para quienes aspiran a la presidencia y al Congreso, para que entiendan la magnitud de esta crisis y actúen en consecuencia, teniendo siempre claro el papel del ecosistema innovador del país y de los actores del sistema de salud; como aliados y no como opositores en la transformación que se requiere.

 

ampliamente demostrada y discutida, el sistema enfrenta problemas estructurales que se observan, por ejemplo, en el desabastecimiento de medicamentos generado, en la incertidumbre que han suscitado las intervenciones estatales a EPS como Sanitas, Nueva EPS y Compensar, en los permanentes anuncios de pacientes a quienes les están negando el acceso a los servicios, en el incremento de las acciones de tutela anuales que llegaron a cerca de 265.000, lo cual indica un aumento del 40% respecto a 2023; entre otros datos.

De igual manera, existe mucha preocupación por el deterioro en algunos Indicadores clave en salud pública. A continuación, presentamos un breve análisis de los datos más importantes en este sentido.

  1. Agresiones por animales potencialmente transmisores de rabia (APTR)

Según datos publicados por el Instituto Nacional de Salud, estos eventos presentan un aumento sostenido desde 2018, con 25 entidades territoriales mostrando semanas epidemiológicas con incremento estadísticamente significativo. En 5 departamentos hay notificación de más de 10 semanas de aumento: Santa Marta, Barranquilla, Chocó, Meta y Risaralda.

  1. Violencia de género e intrafamiliar

El informe del INS muestra un aumento en la notificación de casos de violencia de género, con un total de 149.069 casos, por encima del promedio histórico (124.220).

  1. Tos ferina

Se analiza la ocurrencia de un posible brote, debido al comportamiento elevado en la notificación de este evento, por encima de lo esperado en la semana 39.

  1. Alerta por incremento de casos de COVID-19 en Bogotá
  • Según el Boletín Epidemiológico del INS, Bogotá registró 67 nuevos casos de COVID-19 entre el 7 y el 13 de septiembre de 2025, lo que representó más del 50% de los casos nacionales en ese periodo (131 casos).
  • El acumulado nacional al 13 de septiembre fue de 6.229 casos en lo que va del año, con un aumento del 6,8% en contagios y 8,2% en hospitalizaciones.
  • Aunque el INS calificó el repunte como estadísticamente significativo, el Ministerio de Salud negó que exista una alerta epidemiológica oficial, y llamó a la calma, aclarando que los picos son comportamientos estacionales propios de los virus respiratorios
  1. Advertencia de la Cruz Roja Internacional sobre crisis humanitaria en Colombia

El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió el 31 de julio de 2025 que Colombia podría enfrentar su peor crisis humanitaria en una década. Según esta organización internacional las causas principales son:

  • Aumento de enfrentamientos armados entre grupos ilegales y la fuerza pública.
  • Incremento del uso de explosivos: 524 personas heridas o muertas entre enero y mayo (70% civiles, incluidos 56 menores).
  • Confinamiento forzado: 85.760 personas en 13 departamentos (aumento del 169% respecto a 2024).
  • Desplazamientos masivos: 58.160 personas desplazadas (incremento del 117%)

Cuenta de Alto Costo advierte sobre el panorama del cáncer en Colombia

En el país, las cifras del cáncer evidencian un incremento sostenido en su incidencia. Hasta el 31 de octubre de 2024, se registraron 651.589 casos prevalentes, mientras que, en el periodo comprendido entre el 2 de enero de 2023 y el 1 de enero de 2024, se notificaron 62.000 nuevos diagnósticos, lo que representa un crecimiento del 5,41% frente al año anterior. De estos, el 93,83% correspondió a cáncer de tipo invasivo.

El análisis por género muestra que las mujeres representaron el 56,40% de los casos invasivos nuevos, con una mayor incidencia en cáncer de mama (26,34%)colorrectal (6,80%) y cérvix (6,50%). En los hombres (43,60%), los tipos más frecuentes fueron próstata (25,90%)colorrectal (7,68%) y estómago (5,31%).

El comportamiento de los tumores sólidos priorizados en 2024 presenta un panorama mixto. De acuerdo con datos del Ministerio de Salud y Protección Social, se registró un aumento en la detección temprana de cáncer de mama, estómago y melanoma, un factor clave para mejorar las tasas de supervivencia.

Sin embargo, estos avances en el diagnóstico no se tradujeron en un acceso oportuno a los tratamientos. Se reportó una disminución en la oportunidad de atención para la mayoría de estas enfermedades, afectando tanto a los afiliados del régimen contributivo como del subsidiado. El único caso con una leve mejora fue el cáncer colorrectal en el régimen contributivo.

En 2024, se evidenció una reducción en el tiempo de acceso al tratamiento para la mayoría de las neoplasias hematológicas, lo que representa un avance significativo en la atención oncológica. Sin embargo, la leucemia mieloide aguda fue la excepción, ya que no mostró mejoras en la oportunidad de inicio del tratamiento en comparación con los datos de 2023.

Datos y tendencias.

La tendencia general muestra un incremento sostenido en la prevalencia de las principales patologías de alto costo. Por grupos de enfermedades, los datos y tendencias son los siguientes:

  • Aumento del 22,3% en la prevalencia de cáncer invasivo, con un preocupante incremento del 14,6% en cáncer de mama, pese a una ligera reducción en nuevos casos.
  • El sistema cardiovascular y sus enfermedades continúan liderando la carga de mortalidad en el país, y aunque no detalladas extensamente en este informe, siguen siendo una categoría de vigilancia prioritaria.
  • El sistema de atención a personas con VIH muestra signos críticos de retroceso: la cobertura de TAR cayó al 80,3%, el punto más bajo en cinco años, acompañado de un alza en la mortalidad.
  • En hemofilia, los indicadores de evaluación interdisciplinaria y acceso a odontología muestran rezagos estructurales, en especial en regiones como Caribe y Amazonía-Orinoquía.

Estos datos no son únicamente sanitarios, son también síntomas de fallas sistémicas: en la planeación territorial, en la gobernanza clínica, y en la ejecución de políticas públicas eficaces y sostenibles.

Gestión del riesgo y acceso a servicios

Se identifican importantes brechas y desafíos. Para hemofilia se observa una disminución en los resultados de evaluación por equipo interdisciplinario, siendo odontología el servicio con menor acceso.  En el caso del VIH hubo un descenso preocupante en la cobertura de la terapia antirretroviral (TAR) desde 2021, alcanzando su porcentaje más bajo en 2024 (80,38%), este y otros indicadores dejan al país en un rango de cumplimiento bajo.

La variabilidad regional es otro hallazgo significativo. En hemofilia, todas las regiones mostraron incrementos en la prevalencia de coagulopatías, con Bogotá D.C. y la región Central superando el promedio nacional. La mortalidad general fue tres veces mayor en las regiones Caribe y Central. Respecto a la evaluación por equipo interdisciplinario, aunque ninguna región logró la meta (superior al 95%), se observaron incrementos en todas ellas, principalmente en Amazonía-Orinoquía y Bogotá D.C.

Para el VIH las regiones Central, Bogotá D.C. y Pacífica presentaron los resultados más bajos en cobertura de TAR. En cuanto a gestantes tamizadas para VIH, cuatro regiones lograron un alto cumplimiento, pero Caribe, Amazonía-Orinoquía, Central y Pacífica experimentaron un descenso en sus resultados, mientras que Bogotá D.C. mantuvo un desempeño bajo.

En síntesis, el informe revela un panorama complejo para las enfermedades de alto costo en Colombia, caracterizado por:

  • Aumento generalizado en prevalencia e incidencia,
  • Brechas persistentes en el acceso a servicios esenciales y profundas disparidades regionales.

Este breve análisis demuestra nuevamente que el sistema de salud colombiano se encuentra en uno de sus peores momentos, en todos sus aspectos estructurales y funcionales. La acumulación de problemas continúa en las condiciones financieras, de gestión, de capacidades, de prestación de servicios y de resultados en salud pública. En paralelo, la discusión de las propuestas de reforma no ha avanzado en los últimos meses, sin que existan soluciones eficaces a lo que sufren día a día los ciudadanos.

Reiteramos desde INNOS la invitación urgente a gobierno, aseguradores, prestadores de servicios, gremios y organizaciones sociales; a construir respuestas inmediatas a este panorama tan negativo.